A través de una experiencia guiada de análisis de datos personales, el estudiantado trabajó con una escala validada de bienestar, aplicando conceptos como tipos de variables, medidas descriptivas y representaciones gráficas. La actividad combinó el uso de datos reales propios con una metodología activa basada en problemas, conectando el aprendizaje estadístico con aspectos significativos de su vida cotidiana como el bienestar psicológico, físico, social o financiero. La reflexión sobre sus propios resultados generó un debate espontáneo en clase y reforzó la utilidad real de la estadística desde una perspectiva humana y social.